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distinto que funciona como una Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía Y me parece que no es una cuestión ideológica sino de gestión: el que gasta no puede ser el mismo que el que emite dinero porque se está dando un conflicto de intereses, y porque se gasta sin ningún tipo de límites. Lo que se está desconociendo es la inflación, que se ha duplicado en los últimos 6 meses. Hoy por hoy está primando una visión muy política en la conducción de la entidad.
-¿Cual fue su estrategia como presidente del Central?
-Lograr que no fuera una dependencia del Ministerio de Economía como en los ‘80, pero que tampoco fuera autista o se mirara el ombligo como en los ‘90. Apostamos por un Banco Central moderno que tuviera una visión de toda la economía. En la actualidad, se ha perdido la independencia de criterio. Los bancos centrales deben ser independientes en variables como el valor del dólar, la seguridad y garantía de los depósitos de la gente, el nivel de las reservas de la economía y el nivel de dinero y, por ende, la tasa de interés. Esos deben ser los criterios técnicos de un banco central con una visión global de la economía. Hoy por hoy, insisto, no hay esa visión.
-¿Considera que se está emitiendo de más?
-Absolutamente. Se está emitiendo más de lo que la gente quiere tener en el bolsillo. Y la consecuencia es conocida: la gente o se vuelca a comprar dólares o se vuelca a presionar inflacionariamente a la economía, como hoy tenemos. Al presente, la cantidad de dinero está creciendo un 25 por ciento anual y eso se refleja en el nivel de inflación.
-Durante su gestión ¿sufrió algún tipo de presión?
-Como lo digo en mi libro, cuando el ex presidente Kirchner decidió comprar YPF con reservas del Banco Central.
-¿Eso está demostrado?
-Yo coloqué los diálogos que tuve en el año 2006 y cuento de manera amena las presiones que tuve. En aquel momento me opuse ya que no es función del Banco Central. No me parece ni bien ni mal que sea YPF del Estado, pero no puede ser hecho con fondos del Banco Central, al menos de acuerdo a la carta orgánica; en todo caso, debería definirse cambiar la carta orgánica para permitirle comprar acciones de empresas.
-¿Qué otro caso recuerda?
-Lo segundo fue el financiamiento de un plan de infraestructura, a principios del 2007. Lo tercero fue un pago al Club de París, que fue más conocido, y la crisis internacional nos termino dando la razón. Luego vino el financiamiento de la compra de automóviles sobre fines de 2008, cuando había una caída muy abrupta de la venta de autos, con reservas del Banco Central.
Esas son algunas de las presiones que recibí. El 14 de diciembre lo que ocurrió fue un avasallamiento porque no se nos consultó sobre el Fondo del Bicentenario y nuestra posición fue que las reservas estaban para asegurar los depósitos de los argentinos. Yo insistí en que esa decisión debía ser debatida en el Congreso y no algo que se hiciera entre gallos y medianoche y cuando la gente estaba brindando a fin de año.
-¿Qué opinión le merece Boudou?
-Tengo un diálogo muy rico con Amado Boudou en el libro, que empieza el 14 de diciembre, en la reunión que tuve con el secretario legal y técnico Carlos Zannini y la Presidenta, cuando se presenta firmado el decreto para autorizar el uso de 6 mil millones de reserva para el Fondo del Bicentenario, pero además de otros 18 mil millones para pagar deudas y gastos. En un momento, cuando se levanta la Presidenta, le digo a Boudou: “¿Vos sos el animal que hizo esto?”. Y me respondió: “Mirá Martín, era mucho peor”. No me gusta opinar sino presentar hechos fácticos y que luego la gente haga su propia evaluación.
-¿Y con respecto al avasallamiento del Indec?
-Creo que con la salida de Lavagna del Ministerio de Economía comenzó a producirse un un vaciamiento institucional profesional. Muchos cuadros técnicos fueron desplazados y ese mismo fenómeno se vio en muchas reparticiones de la administración pública.
-Cambiando de tema, en el clima actual, ¿invertiría en un plazo fijo?
-Depende de lo que usted quiera, no se puede hacer una recomendación generalizada. Lo que se puede decir es que gracias a las políticas que hemos hecho hace 5 años los depósitos de la gente están seguros. Uno de los logros de nuestra gestión en el Banco Central fue generar redes de contención en el sistema de depósitos que hacen que los argentinos tengan sus depósitos seguros y puedan recuperarlos en el momento que lo requieren. Ahora, en términos de rentabilidad un depósito a plazo fijo que le da 10% anual frente a una inflación que es del 30% esta perdiendo el poder adquisitivo de su ahorro. Hay que diversificar en otro tipo de instrumentos que le amplíen la capacidad adquisitiva de sus ahorros.
-¿Y compraría dólares?
-La economía argentina ha generado un superávit comercial, por lo tanto el país hoy tiene suficiente para no generar sorpresas cambiarias. Argentina se esta volviendo cara en dólares en el sentido que la inflación se está comiendo el colchón que generaba un tipo de cambio competitivo. No se puede seguir una política de tener atado el tipo de cambio y sin ningún freno la inflación.
Eso genera una luz amarilla, pero no creo que haya problema de manejo porque la economía argentina tiene excedente en dólares. Me parece que al pequeño ahorrista le recomiendo la vieja inversión en ladrillos, sobre todo algo que he visto y que está atada al crecimiento del parque automotor. En ese sentido, hay que invertir en cocheras, primero por el poco gasto de mantenimiento, lo que no ocurre cuando se compra un departamento.
-¿Argentina volverá a tener acceso al crédito internacional?
-Así no. No hay una decisión de integrarnos económica ni financieramente al mundo. Justamente estoy convencido de que tomar el Banco Central fue tirar por la borda la búsqueda de financiamiento voluntario, porque no se quieren mostrar las inconsistencias del Indec y otras, y se pretende seguir gastando los stocks y ahorros de la Argentina, eso dejará una carga pesada al gobierno que viene. Jaquelina Jimena
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